El movimiento BDS está ganando, reconoce estratega israelí

Estrategas sionistas elaboran tácticas para contrarrestar el avance del movimiento BDS en todo el mundo


Gidi Grinstein en la conferencia "Embajadores contra el BDS" (Foto: UN Web TV)
Asa Winstanley

El movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel está ganando, ha reconocido un destacado estratega anti-BDS.

En la conferencia “Embajadores contra el BDS”, celebrada en Nueva York el mes pasado, el exconsejero del gobierno israelí Gidi Grinstein dijo que “en el año 2016 nuestra comunidad invertirá probablemente 20 veces […] más recursos en hacer frente a este problema en comparación con lo que invertimos en 2010”.

A pesar de estas decenas de millones de dólares gastados en combatir al BDS, ¿por qué no estamos ganando?, se preguntó Grinstein.

Grinstein fue consejero del ex primer ministro israelí Ehud Barak y fundó el influyente think tank Instituto Reut.

La cumbre del 29 de marzo fue organizada por la misión israelí de la ONU en Nueva York. El embajador Danny Danon abrió la sesión con la promesa de “eliminar el BDS de nuestros campus universitarios”.

Otros oradores afirmaron, a lo largo del día, que el BDS estaba perdiendo. “La operación Fightback está en marcha y estamos ganando”, dijo el director ejecutivo del Congreso Judío Mundial Robert Singer.

Pero Danon reconoció que “el movimiento BDS sigue activo y fuerte. Cada día que pasa, grupos académicos y religiosos, asociaciones estudiantiles y compañías de inversión caen en las redes de las llamadas al boicot”.

Teniendo como uno de sus objetivos mostrar la unidad de la comunidad proisraelí, el evento terminó revelando profundas divisiones.

Ataque y sabotaje

En 2010, el Instituto Reut publicó un documento estratégico que destacaba las formas en que el gobierno israelí debía “sabotear” y “atacar” al movimiento BDS y a otras expresiones de solidaridad con los palestinos. Reut propuso que esta campaña fuera llevada a cabo por agencias de espionaje y grupos de presión israelíes.

Desde entonces, como señaló Grinstein en Nueva York, la cantidad de dinero y recursos que el gobierno de Israel y sus partidarios han gastado en la campaña contra el BDS se ha disparado. El ministerio de Asuntos Estratégicos, dirigido por Guilad Erdan, se dedica por entero a esta tarea.

El periódico sionista liberal Haaretz informó desde Nueva York que “el evento ha costado una suma considerable; nueve periodistas israelíes se trasladaron hasta allí para cubrir la cumbre y hubo un almuerzo de lujo para los oradores y los medios. Cuando se les preguntó sobre el presupuesto, los organizadores respondieron que lo ignoraban”.

Cooptar progresistas

En respuesta a su propia pregunta de por qué el BDS estaba ganando, Grinstein dijo que “estamos aprendiendo y es un ambiente muy muy difícil”.

Pero sugirió un camino a seguir. Grinstein dijo que el número de activistas del BDS estaba creciendo “en los círculos progresistas” más que en otros ámbitos, por lo que es “en los grupos progresistas donde debemos ganar”.

“¿Quién puede hacer que ganemos en los círculos progresistas? Solo los grupos progresistas”, argumentó. “Nuestra diversidad debe convertirse en nuestra fuerza. A menos que tengamos una amplia tienda de campaña, no podremos ganar. Necesitamos a los demócratas y a los republicanos”.


Owen Jones habla en una reunión del grupo de presión israelí Movimiento Laborista Judío. (Foto: Asa Winstanley)
El Instituto Reut lleva mucho tiempo apelando a los grupos “progresistas” para defender la causa israelí.

La estrategia del Instituto Reut de 2010 proponía “introducir una cuña entre los críticos duros y los blandos” de Israel. De esta forma, Reut pretendía aislar a los activistas propalestinos, a los que denominaba “deslegitimadores”, es decir, los que apoyan el BDS.

A comienzos de este año, Reut puso un énfasis renovado en esta táctica con un documento que defendía “un enfoque de carpa gigantesca que aceptara incluir a los críticos progresistas de Israel”, informó en febrero el diario judío Forward.

Esto se confirmó a comienzos de este mes. El Movimiento Laborista Judío —un grupo proisraelí organizado dentro del principal partido de la oposición de Reino Unido— organizó una conferencia sobre “el antisemitismo de izquierda, Oriente Medio y el Partido Laborista”, a cargo del columnista del Guardian Owen Jones. Este conocido intelectual de izquierda intervino en dicha conferencia el 2 de abril, a pesar de recibir fuertes críticas.

La asamblea general anual del grupo tuvo lugar esa misma noche y recibió las felicitaciones del líder laborista Jeremy Corbyn.

En la charla, Jones atacó a la judía antisionista Jackie Walker y dijo que debería ser expulsada del Partido Laborista.

El Movimiento Laborista Judío fue el año pasado la punta de lanza de una campaña fabricada para retratar al Partido Laborista bajo la dirección de Corbyn como una cloaca del antisemitismo. La directora del grupo, Ella Rose, fue captada por una cámara oculta de Al Yazira fantaseando con atacar a Walker. Esto obligó al Partido Laborista a efectuar una investigación superficial sobre la conducta de Rose antes de exonerarla, una operación que los críticos denominaron de “lavado de cara”.

Las informaciones de The Electronic Intifada sobre la citada investigación condujeron a un abogado, en representación del Movimiento Laborista Judío, a amenazar a la publicación para que “desista de una conducta que supone un hostigamiento a su directora, una joven mujer judía”.

Rose formó parte de la embajada israelí, tal como reveló The Electronic Intifada en septiembre. Como muestra la cámara oculta, esa información llevó a Rose a expresar su deseo de que el autor de la misma “muriera en un agujero”.

La nueva estrategia, desarrollada conjuntamente por el Instituto Reut y la Liga Anti-Difamación, un importante grupo de presión proisraelí de EEUU, propone “un asalto en toda regla contra los principales críticos de Israel, a veces empleando métodos encubiertos”, mientras se acoge a los “críticos blandos” de Israel en la izquierda como Jones.

Profundas divisiones

La cumbre anti-BDS de Nueva York puso de relieve algunas de las contradicciones existentes en el seno del sionismo.

Grinstein habló de los “logros del sionismo” y de la necesidad de respetar la diversidad de opiniones en el campo proisraelí, si se quiere tener “alguna opción de victoria”. “Lo que realmente necesitamos en nuestra comunidad es mucho más respeto mutuo”, dijo Grinstein, de forma que sionistas de izquierda y de derecha puedan abrazar la “unidad de la causa”.

Grinstein fue el último orador de la jornada, interviniendo después de que otros hubieran adoptado un tono más beligerante contra el sionismo liberal.

Algunos titulares de la prensa se refirieron al hecho de que miembros del grupo de presión proisraelí J Street, de tendencia liberal, fueran abucheados por decir que se oponían a la “ocupación” de Cisjordania.

En un panel, dos jóvenes estudiantes de J Street hablaron en contra del BDS y de la ocupación de Cisjordania, afirmando que no había ninguna contradicción entre una cosa y la otra.

El panelista republicano Alan Clemmons, representante del estado de Carolina del Sur y líder local del movimiento anti-BDS, sostuvo que no había “ocupación ilegal” en Cisjordania. Pero lo cierto es que todos los asentamientos son ilegales según el derecho internacional.

Clemmons, un sionista cristiano declarado, dijo también a uno de los estudiantes, un joven que vestía el casquete judío, que representaba a una “organización antisemita”. Clemmons fue jaleado por una audiencia que estaba formada en su mayoría por estudiantes y profesores de universidad y enseñanza secundaria. Clemmons repitió su acusación en el Wall Street Journal unos días más tarde. En su artículo, Clemmons no incluyó su argumento religioso fundamentalista para apoyar la colonización israelí de Cisjordania, a saber, que esa tierra es un “legado eterno” entregado por Dios a los judíos exclusivamente.

Posteriormente, J Street dijo que “el planteamiento proisraelí que pudimos ver en la cumbre está conduciendo a un desastroso callejón sin salida”.

Esta falta de armonía es la conclusión adecuada de un evento patrocinado por el gobierno israelí y un movimiento sionista que no solo son extremadamente beligerantes hacia los palestinos, sino también hacia los más moderados disidentes dentro de su propio campo.



Asa Winstanley es periodista de investigación y redactor adjunto de The Electronic Intifada. Vive en Londres. Información biográfica aquí

Fuente: BDS is winning, admits top Israeli “sabotage” strategist, The Electronic Intifada, 21/04/2017

Traducción: Javier Villate (@bouleusis)